sábado, 7 de marzo de 2009

Práctica 3. Internet para España



Zapatero lleva tiempo presumiendo de que España ya ha llegado a ser la octava potencia económica mundial.

El 63 por ciento de los españoles mayores de 14 años afirma que no utiliza Internet, frente al 37 por ciento que asegura haberse conectado en los últimos tres meses, según un estudio de la Fundación BBVA que concluye que persiste la "brecha digital".

Aún estamos muy lejos de las cifras de acceso a Internet en el resto de países más desarrollados de Europa.

El número de aportaciones a Wikipedia en España es de los más bajos de Europa.

España ha conseguido en poco tiempo pasar de un país que aspiraba a que Europa se acabara en el Estrecho en vez de en los Pirineos a ser uno de los países más ricos del mundo. Sin embargo, el atraso cultural que ha sufrido España durante siglos aún es un importante factor que puede verse hoy en día. El limitado acceso a Internet podría deberse al desconocimiento de las grandes bases de la población de su nuevo entorno cultural y tecnológico. Un entorno que es cambiante, que está en continua transformación y que ofrece cada vez nuevas oportunidades de comunicación a los nuevos ciudadanos globales.

Sin embargo, otras características culturales de nuestro país no son tenidas en cuenta en estos estudios. No hablo de una "identidad nacional", sino de una cultura y forma de vida característica de Mediterráneo. Esta idea tiene más sentido cuando vemos que Italia también cuenta con bajas cifras de acceso a Internet, sin haber sufrido un aislamiento cultural durante 40 años. En estos países aún sobrevive un sólido tejido social que se hace visible en las calles. La calle, los bares, los ancianos en lo bancos son aún el día a día en muchas partes de la Península. Llámese "carácter popular" o como se quiera, pero esa realidad es aún visible. El hecho de no permanecer tanto tiempo aislados en nuestras viviendas también podría tenerse en cuenta como un factor más de por qué España tiene aún un bajo acceso a la red.

La realidad es que cada vez somos más europeos, más globalizados. El acceso a Internet aumenta cada año. Las nuevas generaciones lo vemos como algo natural y un elemento cotidiano en nuestras formas de relación social. Estas generaciones tienen la responsabilidad de construir este nueva forma de comunicación global, sacarle el máximo beneficio y hacer que se asiente de forma correcta en la sociedad. Esto es un uso responsable, crear un verdadero entorno cultural y social explotando las nuevas oportunidades de comunicación que ofrece la red mundial. Pero no se debe sucumbir ante la muerte bajo la pantalla del ordenador. El mundo de verdad es el que está fuera de la ventana de la habitación, no hay que olvidarlo. Internet sirve para mejorar ese mundo, no para sustituirlo.

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